La diferencia esta en el detalle.
El ejercicio de la arquitectura, incluye si bien, no de manera única, si, un esfuerzo artístico.
Es un intento fiel de lograr transmitir emociones a través de los juegos del espacio, la luz e incluso sonidos.
También es cierto que para muchos artistas, el esfuerzo artístico tiende a ser un esfuerzo solitario.
Solitario e incomprendido por momentos.
Las obras de arte se terminan, las más de ellas no por necesidad del artista, sino por necesidad del receptor del arte. La parte más atractiva y fascinante para el artista, es el desarrollo de la obra negra. Hasta este punto, el artista logra saber y entender si el arte se produjo. Si el mensaje ha de transmitirse o no.
El resto es un ejercicio de traducción, que puede ser por demás soso.
A estas alturas el receptor del arte, no percibe ni un poco, dicho logro.
Simplemente porque no está terminada.
Este es el punto de mayor desencuentro para el emisor y el receptor.
El artista pudiera, satisfecho, pasar a la siguiente obra.
El receptor, vera la obra lejos de cualquier acercamiento con el arte.
En este vértice, el arte se pierde o se pierde el artista.
Se pierde el arte si el artista no tiene el apoyo, o bien la paciencia de terminar la obra.
Se pierde el artista si este se ve obligado a terminar sin así desearlo.
Paradójicamente sabemos que la diferencia está en el detalle.
El artista se relaja y ya no desea terminar.
El cliente o receptor conforme empieza a entender el arte, lo empieza a prostituir y empieza a opinar como si fuese el creador.
Sin embargo, es fundamental el entendimiento entre las partes.
La pintura, la escultura y otras artes, permiten el asilamiento y cerrar oídos y ojos a los comentarios.
La Arquitectura no. El cliente camina, se sumerge y opina. Asume que sabe.
Justo en este momento de tensión, es fundamental entender.
La diferencia está en el detalle.
Se gana o se pierde una obra en el proceso cúspide del artista y el cliente.
Por eso las obras de gobierno sufren para dar ese paso final.
Porque lo que importa es quien viene a cortar el listón, se acaba el presupuesto, se multiplican las opiniones.
La diferencia está en el detalle.
Seguimos.
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