Cupula.

Cupula.
Obra gris que no lo es.

sábado, 12 de marzo de 2011

La diferencia esta en el detalle.

La diferencia esta en el detalle.
El ejercicio de la arquitectura, incluye si bien, no de manera única, si, un esfuerzo artístico.
Es un intento fiel de lograr transmitir emociones a través de los juegos del espacio, la luz e incluso sonidos.
También es cierto que para muchos artistas, el esfuerzo artístico tiende a ser un esfuerzo solitario.
Solitario e incomprendido por momentos.
Las obras de arte se terminan, las más de ellas no por necesidad del artista, sino por necesidad del receptor del arte. La parte más atractiva y fascinante para el artista, es el desarrollo de la obra negra. Hasta este punto, el artista logra saber y entender si el arte se produjo. Si el mensaje ha de transmitirse o no.
El resto es un ejercicio de traducción, que puede ser por demás soso.
A estas alturas el receptor del arte, no percibe ni un poco, dicho logro.
Simplemente porque no está terminada.
Este es el punto de mayor desencuentro para el emisor y el receptor.
El artista pudiera, satisfecho, pasar a la siguiente obra.
El receptor, vera la obra lejos de cualquier acercamiento con el arte.
En este vértice, el arte se pierde o se pierde el artista.
Se pierde el arte si el artista no tiene el apoyo, o bien la paciencia de terminar la obra.
Se pierde el artista si este se ve obligado a terminar sin así desearlo.
Paradójicamente sabemos que la diferencia está en el detalle.
El artista se relaja y ya no desea terminar.
El cliente o receptor conforme empieza a entender el arte, lo empieza a prostituir y empieza a opinar como si fuese el creador.
Sin embargo, es fundamental el entendimiento entre las partes.
La pintura, la escultura y otras artes, permiten el asilamiento y cerrar oídos y ojos a los comentarios.
La Arquitectura no. El cliente camina, se sumerge y opina. Asume que sabe.
Justo en este momento de tensión, es fundamental entender.
La diferencia está en el detalle.
Se gana o se pierde una obra en el proceso cúspide del artista y el cliente.
Por eso las obras de gobierno sufren para dar ese paso final.
Porque lo que importa es quien viene a cortar el listón, se acaba el presupuesto, se multiplican las opiniones.
La diferencia está en el detalle.
Seguimos.

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